Cine Fantastico

El cine, gracias a su habilidad para representar lo extraordinario, se ha convertido en un vehículo importante para el género fantástico en el siglo XX. La película de Georges Méliès Viaje a la luna (1902), al igual que la mayoría de las que dirigió su autor, es una fantasía que se sirve de efectos especiales para simular lo inexistente. Muchos de los clásicos del primer cine pertenecen también al género fantástico, entre ellas El gabinete del doctor Caligari (1919, de Robert Wiene) o El Golem (1920, de Paul Wegener). La categoría de lo fantástico ha producido una amplia variedad de películas, desde las que provocan un gran desconcierto emotivo e intelectual hasta las que ofrecen la ocasión de un hilarante entretenimiento. Esta variedad sólo puede sugerirse citando algunos títulos: El mago de Oz (1939, de Victor Fleming), La bella y la bestia (1945, de Jean Cocteau), Giulietta de los espíritus (1965, de Federico Fellini), Céline y Julie van en barco (1974, de Jacques Rivette), Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (1974, de Monty Python), Superman (1978, Richard Donner; 1980 y 1983, Richard Lester; 1987, Sidney J. Furie), La historia interminable (1984, Wolfgang Petersen; 1990, George Miller), El señor de los anillos: La comunidad del anillo (2001), basada en la obra del J.R.R. Tolkien.

Durante las últimas décadas del siglo XX, se ha desarrollado la creación de juegos de ordenador, que abundan en el uso de estos temas fantásticos, como las misiones mágicas, los combates con monstruos o las ciudades de laberintos.


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