Creacion de Personajes

Un artículo de Lucía Solaz

¿Quién pone en duda que la ficción sea poderosa? Los personajes tienen el potencial de afectar nuestras vidas en muchos niveles. Pueden inspirarnos, motivar nuestra conducta, ayudar a entendernos a nosotros mismos y a los demás, ampliar nuestro conocimiento de la naturaleza humana, e incluso pueden llegar a ser modelos de comportamiento que nos guíen a la hora de tomar decisiones. Los personajes pueden ser una influencia positiva, pero también nos pueden afectar negativamente. Ha habido algunos casos en los que una conducta criminal ha sido copiada de los programas de televisión y existen numerosos estudios al respecto que relacionan la violencia en televisión con la violencia entre niños y adultos. También es evidente que los estereotipos pueden ser la causa de que la audiencia tenga una impresión negativa sobre todo un grupo de gente.


E.M. Forster divide a los personajes en planos y redondos. Los personajes planos (también llamados “humores” en el siglo XVII, caricaturas o estereotipos) se constituyen en torno a una sola idea o cualidad; se les reconoce fácilmente, no necesitan ser introducidos y permanecen inalterables, no cambian a pesar de las circunstancias. Son mejores cuando son cómicos, pues un personaje plano que sea serio o trágico puede resultar un aburrimiento. Evidentemente, los personajes redondos son todo lo opuesto. La prueba de un personaje redondo está en su capacidad para sorprender de una manera convincente. Un personaje redondo trae consigo lo imprevisible de la vida.
Linda Seger, en Cómo convertir un buen guión en un guión excelente, señala que un personaje bien definido se transforma y desarrolla en el transcurso de la historia, siempre gana algo al participar en la historia y esa historia, a su vez, gana algo del personaje. Los personajes estereotipados podrían describirse con una o dos palabras: el detective irresistible, la rubia tonta, el salvavidas musculoso, la modelo despampanante… Para Seger, las tres dimensiones del personaje son pensamientos (que están relacionados con las actitudes y con el modo de razonar del personaje), acciones (se refiere tanto a las acciones en sí como a las decisiones que llevan a la acción) y emociones (que incluyen tanto el carácter sentimental del personaje como sus reacciones emocionales). Cuando se suprime una o dos de estas dimensiones al tiempo que se intensifica una de ellas, se crea un personaje-tipo. Habría que diferenciar entre personaje-tipo y estereotipo. El padre inseguro o el soldado jactancioso son personajes-tipo, no estereotipos, ya que el retrato se equilibra con otras imágenes de padres y soldados. El público no llega a la conclusión de que todos los padre son inseguros o todos los soldados son jactanciosos como resultado de esta imagen. El personaje tipo no sugiere que todos los componentes de un cierto grupo tienen la misma característica, mientras que eso es precisamente lo que hace el estereotipo.


Michel Chion plantea la necesidad de escapar de clichés del tipo “prostituta con gran corazón” y emplea un apartado de su manual Cómo se escribe un guión a hablar sobre los personajes femeninos dado que: “Los autores de manuales de guión y los propios guionistas les conceden un lugar aparte, tratando como un problema particular la integración de las mujeres en los guiones cuando éstos no son desde el inicio “historias de pareja”. Un guionista perezoso tenderá a utilizar a la mujer como objeto de recompensa para el vencedor, premio del guerrero o suplemento decorativo de una historia en la que no sería esencial”. Chion lamenta la frecuencia con que encontramos a la mujer en el papel de víctima, de compañera del protagonista masculino o en un papel humanitario (gracias a su contacto o a su ejemplo, el hombre despierta hacia una mayor humanidad, comprensión y generosidad).


Sidney Field, Madeline DiMaggio y Chion coinciden
en que la creación de personajes multidimensionales pasa por reflejarlos en tres niveles: profesional (el modo en que se relaciona en su trabajo), personal (el modo en que se relaciona con la familia y los amigos) y privado o íntimo (aquello que hacen “cuando nadie les observa”).

…americanos y un 20 % de personas con algún tipo de minusvalía, pero la mayoría de la ficción retrata una realidad bien diferente. Un estudio sobre programas de televisión encontró que, aunque sólo el 39,9% de la población de Estados Unidos está formada por hombres blancos, éstos (los hombres blancos) suponen un 62.2% de todos los personajes en televisión. Mientras el 41,6% de la población de Estados Unidos son mujeres blancas y un 9,6% son minorías femeninas, sólo están representadas en los personajes de televisión en un 24,1% en el caso de las mujeres blancas y en un 3,6% en el caso de las minorías femeninas. En un país donde el 95% de las mujeres trabajan fuera de casa durante toda su vida, el estereotipo de la “mujer en casa” ya no es sostenible. Un 40% de los estudiantes de teología y derecho son mujeres, pero son poco representadas en televisión y cine, donde sólo ocasionalmente se retratan mujeres como abogados, jueces o ministros de la iglesia. En un país donde las mujeres son pilotos, mecánicos, rabinos o técnicos de reparación de teléfonos, un retrato veraz y realista de la sociedad mostraría mujeres en esos papeles. Jugar solamente con el género ideal del hombre blanco implica ignorar la variedad de personajes que existen dentro de nuestra cultura. Superar el estereotipo significa entrenar nuestras mentes para ver más allá del hombre blanco y del grupo predominante. Cada vez más, esto es igualmente aplicable a cualquier país.
Me gustaría señalar que, en algunas películas y series de televisión, esto se fuerza excesivamente, por ejemplo cuando se introduce aleatoriamente la figura de un juez negro o una juez mujer (una juez negra es la cumbre de lo “políticamente correcto”). Uno de los ejemplos más torpe y absurdo de esta práctica puede verse en Sommersby (Jon Amiel, 1993), remake de la película francesa El regreso de Martin Guerre (Daniel Vigne, 1982), ambientado al final de la Guerra de Secesión donde, en el sur de Estados Unidos, no sólo negros y blancos trabajan en la reconstrucción del país en pacífica armonía, sino que además, ¡el juez es negro!
En resumidas cuentas, el diseño de personajes que pertenecen a una cultura distinta de la nuestra implica, en primer lugar, crear personajes humanos completos, con la gran variedad de sentimientos, actitudes y acciones de cualquier otra persona, y en segundo lugar, entender la influencia que esa cultura específica tendrá sobre ellos. Ir más allá del estereotipo supone una cierta investigación especializada por parte del escritor.

PERSONAJES ESTEREOTIPADOS VS PERSONAJES MULTIDIMENSIONALES.
Los personajes estereotipados son generalmente unidimensionales: son sexys, o violentos, o codiciosos, o manipuladores. Los personajes dimensionales contienen valores, emociones, actitudes y paradojas. Romper un estereotipo significa humanizar a la persona para mostrar la profundidad y amplitud del personaje.
Frecuentemente, los personajes estereotipados son definidos en una serie limitada de roles y contextos. Una mujer podría ser vista simplemente como la mujer del jefe, como madre, secretaria o como vicepresidenta. Los personajes dimensionales desempeñan muchos roles y existen en una variedad de contextos. No están limitados, sino que tienen una vida personal y social, son producto de su cultura y de su ocupación, del lugar donde viven y de su historia.
Para romper los estereotipos, las historias deben retratar de un modo más realista la composición de nuestra sociedad. En televisión, la mayoría de las mujeres son jóvenes, hermosas y ricas, lo que encubre las importantes contribuciones realizadas por las mujeres que superan los cuarenta y la realidad social de que las mujeres ganan menos dinero que los hombres. En la mayoría de las series, las minorías son relegadas a un número restringido de ocupaciones y a una clase social baja, lo que no es representativo de su influencia ni de sus contribuciones. Los personajes no estereotipados reflejan una variedad de edades, razas, clases socioeconómicas, apariencias físicas y ocupaciones presentes en la sociedad en general.
Los personajes estereotipados suelen reaccionar antes que actuar. Están controlados por la historia y son víctimas de los personajes más poderosos. Los personajes dimensionales, por el contrario, están dirigidos más por intenciones íntimas que por propósitos externos, influyen en la historia, mueven la acción y afectan el resultado final a través de sus actitudes, comportamientos y acciones.
Muchos personajes estereotipados son personajes generales, vagos, poco definidos. Actúan como lo haría cualquier hombre blanco, aunque por su bagaje cultural deberían tener otras perspectivas. Muchas veces, una mujer o un personaje perteneciente a una minoría tendría un enfoque diferente hacia un determinado problema, una idea diferente sobre cómo resolverlo u otro tipo de respuesta. Los personajes dimensionales reflejan su cultura y proporcionan nuevas ideas y nuevos modelos de comportamiento debido a la influencia de sus orígenes. Romper los estereotipos significa reconocer las contribuciones que pueden realizar personas con otros orígenes culturales.

DOCTOR EN ALASKA: UNA PRODUCCIÓN BRAND/ FALSEY
Doctor en Alaska (Northern Exposure) fue creada por Joshua Brand y John Falsey para la cadena CBS en 1990 como una serie para el verano de relativo bajo presupuesto, lo que permitió un grado de libertad creativa impensable en cualquier otra producción para televisión ideada para ser emitida en horario de máxima audiencia. Pronto apareció un público fiel que posibilitó la continuación de la serie a lo largo de seis temporadas (hasta 1995), lo que supone un total de 110 episodios. Doctor en Alaska supera, como veremos, las características más arraigadas del producto televisivo: los estereotipos y el rechazo hacia lo desconocido.
Josh Brand y John Falsey estudiaron Literatura en la universidad, al igual que Andrew Schneider, mientras su esposa y otra mitad del principal equipo de guionistas de la serie, Diane Frolov, se licenciaba en Teología y Baile. Estos orígenes culturales están siempre presentes, por ejemplo, cuando al crear el romance mayo/diciembre entre Shelly y Holling, Brand se remite a un paradigma literario que se remonta a Bocaccio. Literatura, filosofía y teología impregnan la totalidad de la serie, de modo que las referencias intertextuales son constantes. Pongamos algunos ejemplos: los títulos de los capítulos nos remiten a otros productos televisivos (Raíces), a películas (La mala semilla, Durmiendo con su enemigo), novelas (Guerra y Paz, Democracia en América), canciones (What I Did for Love, Burning Down the House), obras de teatro (Wilderness), etc. Encontramos música de diversos estilos: Mozart, Vivaldi, Wagner, musicales como West Side Story o Porgy & Bess, Benny Goodman, K.D. Lang, Eric Clapton.
Arte: Seraut, Munch, Rodin, Brancusi. Poesía: Walt Whitman, Shakespeare, Poe, Emily Dickinson, Robert Frost. Películas mostradas o mencionadas: Ciudadano Kane, Manhattan, Ordet, Dr. Zhivago. Así como escritores y filósofos, sobre todo los citados por Chris: Proust, Dante, Joyce, Camus, Thoreau, Jung, Kafka, Sartre, Heidegger, Kirkegaard, Campbell, Emerson, Nietzche, Kant, etc.
Las creaciones Brand-Falsey (I’ll Fly Away, Going to Extremes, Northern Exposure) tienen una serie de “marcas de la casa”: excentricidad y originalidad, personajes complejos, guiones ingeniosos y localizaciones que cobran una gran importancia. Brand y Falsey reconocen que sus producciones surgen a partir del desarrollo de personajes. El proceso de creación de Doctor en Alaska partió del guión, seguidamente se realizó el casting y finalmente las localizaciones.
El éxito de esta serie que muchos califican de rara y estrafalaria, pero también llena de encanto, es debido según Falsey a que la gente está cansada de la presión de la vida moderna, con su carrera por el éxito, el creciente coste de vida, la contaminación y los problemas de tráfico, etc., por lo que agradecen poder conectar la televisión y ver un pueblecito de aire fresco donde la gente no tiene que preocuparse de cerrar la puerta con llave y donde todos son amables.

 

John Cody, profesor de Estudios Interdisciplinarios en la Universidad de San Francisco, califica a la serie como metacomedia frente a la visión pesimista de la naturaleza humana que plantea la tragedia. La metacomedia afirma la capacidad de autotransformación y la posibilidad de alcanzar la gama más alta de las posibilidades humanas. Según Cody, la cultura mediática estadounidense sirve tales “porciones de inanición para el alma” que el espectador se encuentra hambriento de estímulo mental. El éxito de Doctor en Alaska se debe, pues, a que consigue despertar el espíritu del público, desafiarlo a través de historias sofisticadas y divertidas a un tiempo y dar una nueva visión de lo que la vida humana puede significar. Para Cody, cada capítulo es un festín gastronómico para nuestras hambrientas imaginaciones compuesto de magia, mito, ritual, filosofía, literatura, música, sabiduría religiosa, folklore, fantasía y dialéctica moral. Doctor en Alaska se reafirma en los asuntos que importan para el corazón, la mente y el espíritu humano, siendo siempre el tema subyacente el animarnos a aspirar a lo más alto de las posibilidades humanas, más allá de los limites autoimpuestos por moralismos y provincionalismos, por el temor y el egocentrismo.

Veamos un listado de los personajes que pueblan Doctor en Alaska:
Cicely. Roslyn, Washington
Es el tranquilo pueblo maderero situado en la frontera de Alaska en el que transcurre toda la acción. Solamente tiene 814 habitantes (815 desde la llegada del doctor Fleischman).
Cicely era una pequeña comunidad controlada por un matón a la que llegaron dos pioneras lesbianas y librepensadoras, Cicely y Roslyn, trayendo consigo paz, cultura y tolerancia. Así fue como se creó un lugar paradisiaco, casi mítico, libre de prejuicios, donde todo el mundo es aceptado. Marilyn expresa claramente este espíritu en una ocasión: “Vive y deja vivir”.
Son muchos los que consideran Cicely como la verdadera estrella de la serie. Brand dice: “Creo que la estrella de la serie es el pueblo, su espíritu, que es, creo, la ausencia de crítica”. Para Cynhia Geary, Cicely es el lugar perfecto, un fantástico pueblecito lleno de gente excéntrica, donde todo el mundo es diferente y pueden seguir siendo ellos mismos. Janine Turner opina (quizás algo ingenuamente) que se trata del estilo de vida americano, un pueblecito pionero que es similar al modo en que comenzó América, con gente procedente de todo el mundo y de muy distintas culturas que se aceptan los unos a los otros.
Una frase brillante lo resume así: Cicely es un estado mental.

Dr. Joel Fleischman. Rob Morrow
Es un médico neoyorquino que, en cumplimiento de los términos de su beca de estudios en la Universidad de Columbia, debe servir cuatro años como médico general en Cicely. La excéntrica población le da inmediatamente la bienvenida y, aunque reacio, no tendrá más remedio que esforzarse en trabajar en una consulta improvisada y escasamente equipada.
Joel representa la quintaesencia del “pez fuera del agua”, la mirada de un espectador escéptico y el choque cultural de un entusiasta de la ciudad trasladado en contra de su voluntad a un lugar semisalvaje. Son numerosas las ocasiones en las que tendrá problemas para aceptar lo que pasa por ser una conducta “normal” en Cicely.
Joel es, además, el único judío de todo el condado, aunque olvida con frecuencia lo que esto significa. Un rabino, que aparece inesperadamente y en extrañas circunstancias, se encarga de recordarle el verdadero espíritu de la fe judía. Sus demonios particulares son la arrogancia y el egocentrismo. En el transcurso de la serie, el Dr. Fleischman irá evolucionado desde el desprecio a la tolerancia, hacia la aceptación del poco familiar estilo de vida de Cicely y sus insólitos habitantes. En la temporada final, Joel abraza aparentemente la filosofía de Cicely, pero Nueva York lo vuelve a tentar y Joel deja Cicely atrás.

Mary Margaret (Maggie) O’Connell. Janine Turner Proviene de una familia acomodada y tradicional de Michigan, es la piloto forestal encargada del transporte aéreo y también es la casera del Dr. Fleischman, con lo que se la puede ver frecuentemente reparando tanto el motor de su Cessna como las tuberías de la casa de Joel. Maggie es fuerte e independiente, pero también le preocupa la soledad. Se cree víctima de una maldición porque todos sus novios tienden a morir en las más extrañas circunstancias (aplastado por un satélite artificial, congelado por haberse quedado dormido en un glaciar,…) Aunque reconocen ser “mutuamente incompatibles”, su relación de amor-odio-rivalidad con Joel es el motor de numerosos capítulos.

Christopher Danforth (Chris) Stevens. John Corbett Es un espíritu libre que puede filosofar sobre cualquier tópico que se nos ocurra. Trabaja para Maurice en la KBHR, la emisora de radio de Cicely. Brand quiso crear un verdadero intelectual, no un académico y pensó que sería divertido y fresco combinar estas características con un ex-delincuente juvenil que estuvo en la cárcel. Robando en una casa se encontró con un libro de Walt Whitman, Hojas de Hierba, que le cambió la vida. Sin embargo, todavía tiene que luchar contra el instinto que lo impulsa a delinquir.
Chris fue ordenado por la Iglesia Mundial de la Verdad y la Belleza tras contestar a un anuncio de la revista Rolling Stone, por lo que también ejerce como pastor y consejero espiritual de Cicely.
Todos en Cicely escuchan su programa radiofónico Chris por la mañana, que alterna música, reflexiones filosóficos y lecturas de diversos poetas, filósofos y novelistas. Los guionistas consideran que estos discursos son la parte más costosa del guión.
Anualmente, con ocasión del solsticio, realiza una obra de arte inmensa, como una escultura de luz todas las lámparas del pueblo; especialmente memorable es el capítulo en el que pretende catapultar a una vaca, hasta que se entera de que eso ya ha sido realizado (“La repetición es la muerte del arte”) y decide sustituirla por un piano.

Ed Chigliak. Darren E. Burrows
Es un joven medio indio que fue criado por una de las tribus locales cuando sus padres lo abandonaron. Ed trabaja para Maurice y Ruth-Anne. En los primeros episodios quiere ser director de cine y mantiene correspondencia con Scorsese, Spielberg, Woody Allen, Bogdanovich…, pero finalmente descubre que ha sido llamado a ser chamán, un hombre medicina. Cuenta con la ayuda de un espíritu guía, El que espera, que aparece ocasionalmente y le ayuda en la búsqueda de su padre. También es perseguido por un pequeño demonio verde que representa su propia duda y baja autoestima.
Ed ayuda al Dr. Fleischman a adaptarse a su nuevo entorno rural. Tiene un raro sentido de la oportunidad y aparece frecuentemente de no se sabe dónde para dejar caer una sabiduría extraída de las muchas películas que ha visto. Sus tranquilas y cándidas observaciones, junto con un coeficiente de inteligencia de 180, suponen un llamativo contrapunto a la innata obstinación de Joel. En Ed destaca, sobre todo, un permanente estado de admiración, comprensión y aceptación de todo lo que le rodea.

Maurice Minnifield. Barry Corbin
Brand y Falsey querían que Maurice representara lo mejor y lo peor de ser norteamericano. Es un millonario, ex-astronauta y ex-marine, que planea convertir Cicely en un gran centro turístico, por lo que en ese sentido se comporta como el patriarca del pueblo. Tanto la emisora de radio como el periódico local son de su propiedad y no entiende la vida si no es en términos de dinero.
Maurice, siendo racista y homófobo, se encontrará con que tiene un hijo medio coreano y no podrá evitar admirar la habilidad en los negocios de Ron y Erik, “esos mariposones”. Otro golpe para Maurice: Ron también fue marine.

 

Holling Gustav Vincoeur. John Cullum
Es el propietario de El Brick, el bar local. Holling es un ex-trampero, cazador y vividor de 62 años que ha jurado no volver a matar. Holling desciende de la aristocracia francesa y tendrá que superar la creencia acerca de que su sangre contaminada por el turbio pasado de sus antepasados le impide contraer matrimonio y tener hijos.
Holling y Maurice eran viejos amigos hasta que vieron tambalearse su relación a raíz de la aparición de Shelly.

Shelly Marie Tambo-Vincoeur. Cynthia Geary
Shelly, la única ciudadana canadiense de Cicely, es la mujer por la que Maurice y Holling quisieron matarse mutuamente. Miss Northwest-Passage de 18 años, Shelly llega a Cicely para casarse con Maurice, pero lo abandona cuando conoce Holling. Es aparentemente simple, lo que podríamos llamar un corazón puro, tan cándida e infantil.

Marilyn Whirlwind. Elaine Miles
Marilyn es una regordeta y silenciosa india, ayudante en la consulta de Joel. Su sutil perseverancia y su calma son el contrapunto perfecto del neurótico comportamiento de Joel. Ha tenido varios pretendientes, entre los que destaca sin duda el hombre volador, componente de un circo, con el que se comunicaba sin palabras. Marilyn también es campeona de baile, hecho extraído de la vida real de la actriz. Fue reclutada cuando acompañaba a la audición a su madre (que interpretaría a la tía de Ed y más tarde también a su propia madre); su estilo y sentido del humor llamaron la atención de los productores, quienes tuvieron que convencerla para que formase parte del equipo.

Ruth-Anne Miller. Peg Phillips
Es la propietaria del único comercio de Cicely, que es al mismo tiempo tienda de comestibles, librería, oficina de correos y vídeo-club. Tiene alrededor de 80 años, pero eso no le impide ser la jefa de bomberos voluntarios. Ruth-Anne abandonó todo para ir en busca de una nueva vida en Alaska. Ha vivido mucho, ha aprendido a apreciar las cosas que la vida ofrece y los habitantes de Cicely confían en su tranquila fuerza, sabiduría y experiencia. Vive un romance con Walt y, desafortunadamente, tiene un hijo banquero.

Mike Monroe, el hombre burbuja. Anthony Edwards
Es un abogado al que le sobrevino repentinamente una alergia hacia todos los productos químicos, por lo que se ve obligado a vivir prácticamente aislado en una burbuja. Supera su enfermedad durante su estancia en Cicely y a partir de entonces lucha activamente en la protección del medio ambiente como abogado de Greenpeace.

Dr. Philip Capra. Paul Provenza. Michelle Capra . Teri Polo
Phil es el nuevo médico de Cicely. Él y su mujer Michelle, una periodista free-lance, dejaron Los Ángeles para empezar una nueva vida en Cicely. Odiaban su vida en Los Ángeles y están más que predispuestos a que su estancia en Alaska sea un éxito, pero aún así sus problemas de adaptación no van a ser menores. La ascendencia italiana de Phil posibilita la introducción de nuevos temas relacionados con la cultura italoamericana.

Bernard Stevens. Richard Cummings, Jr.
Es el hermano afroamericano de Chris, fruto de la doble vida de su viajero padre. Chris y Bernard son “dobles kármicos”, están psicológicamente conectados y frecuentemente comparten los mismos sueños y pensamientos.

Walt Kupfer. Moultrie Patten
Es un anciano trampero que vive un romance con Ruth-Anne, a la que ayuda ocasionalmente en la tienda. Solía trabajar en Wall Street y sigue siendo rico, aunque no lo aparente en absoluto.

Ron Bantz. Doug Ballard Eric Hillman. Don R. McManus
Son aparentemente los únicos homosexuales de Cicely, propietarios del también único hotel (un B&B de lujo) desde que le compraron el terreno a Maurice. Fueron casados por Chris. También organizan expediciones arqueológicas y Ron, que fue marine durante la guerra de Corea, sirve de intérprete entre Maurice y su hijo Duk Won. No son afeminados ni se los estereotipa, pero lo cierto es que su participación en la serie es poco más que anecdótica.

Leonard Quinhagak. Graham Greene
Es un chamán indio cuya destreza curativa ha sido mostrada en varios episodios. En uno de ellos trata de ampliar su conocimiento de la medicina occidental, pero será finalmente Joel el que acabe aprendiendo una lección. Leonard es el encargado de advertir a Ed sobre su capacidad de convertirse en chamán y será también su mentor.

Adam. Adam Arkin
Adam es un ex-combatiente de Vietnam, va siempre descalzo y tiene un aspecto descuidado y casi salvaje, está un poco perturbado y, según Joel, es el mayor mentiroso patológico del mundo. También es un gran cocinero, vive en los bosques con Eve y aparece ocasionalmente para provocar estragos en la vida de Cicely.

Eve. Valerie Mahaffey
Eve es la esposa hipocondríaca de Adam, que llega a encadenar a Joel para poder tener un médico permanentemente en casa (aunque ella sabe tanto de medicina como él). Antes de tener un bebé, Adam y Eve deciden casarse y ésta se confiesa heredera de una gran fortuna.

Sargento Barbara Semanski. Diane Delano
Es el objeto de deseo amoroso de Maurice, pero ella no puede corresponderle plenamente debido a la falta de respeto que éste muestra hacia la ley (evasión de impuestos, etc.). Tiene un carácter y una presencia tan fuerte que hasta Maurice parece femenino a su lado.

 

En Doctor en Alaska encontramos representado un amplio espectro de la sociedad norteamericana: diferentes razas, sexos, religiones, edades, apariencias físicas, ocupaciones y orígenes socioculturales. Lo más destacable de Doctor en Alaska es que todos los personajes son multidimensionales o susceptibles de serlo. Cualquier personaje secundario es capaz de dejar de ser bidimensional en un momento dado, ya que a pesar de que su participación sea mínima, siempre se nos muestra alguna característica que rompe el estereotipo y nos lleva más allá de la simple apariencia. No es raro encontrar a un barbudo leñador de aspecto tosco citando a un filósofo existencialista o a un anciano excéntrico y solitario que resulta ser un antiguo profesor universitario poseedor de dos doctorados. Todos los personajes parecen guardar un as en la manga, a todos ellos se les podría prolongar la vida y siempre estarían a la altura de lo que les exige la complejidad argumental de la serie.


Sería posible ver en el Dr. Fleischman el Mito del viaje del héroe. Se nos invita a realizar con él un viaje hacia lo desconocido, hacia un lugar remoto, fronterizo, de transición entre lo normal y razonable y otra cosa. Ya desde el título, Northern Exposure, se nos advierte que vamos a ser sometidos a la exposición norteña, a una influencia nueva y fascinante. Cicely es un lugar que se encuentra en la frontera, tanto física como simbólicamente. Realiza una lectura alternativa de la realidad y de la naturaleza humana, nos alienta a comunicarnos más estrechamente con la naturaleza y a aceptar la parte no racional, salvaje, instintiva, de nosotros mismos. En Cicely no sólo se mantiene una actitud abierta, sino que se lucha contra el prejuicio. Se nos anima a evitar ideas preconcebidas sobre los personajes y sus orígenes. Cicely es un lugar donde un antiguo astronauta muy macho decora su casa con antigüedades Victorianas; donde un viajero afroamericano descubre que su hermano es un ex-convicto blanco que filosofa a través de la radio; donde indios sin educación formal dan lecciones sobre la vida a un doctor judío de Nueva York; donde un ex-cazador de 60 años y una antigua miss de 20 protagonizan el romance más tórrido de la ciudad; donde Marilyn, cuyo aspecto físico no podría ser más opuesto al de la Marilyn que todos tenemos en mente, es una campeona de baile a la que le sobran los pretendientes. Cicely propone siempre versiones un tanto distorsionadas, desviadas o alternativas de los estereotipos culturales con los que hemos crecido. Así pues, Shelly, que habla varios idiomas y se niega a ser considerada una mujer objeto, es la traducción de la animadora rubia, de la chica más popular del instituto que tantas veces hemos visto en productos para adolescentes, por no hablar de la interpretación que Adam y Eve hacen del mito de Adán y Eva.


Joel y Maurice conforman los personajes de contraste frente al resto de la excéntrica población de Cicely, que parece no compartir ninguno de sus prejuicios. La diferencia radica en cierta miopía provinciana (que en el caso de Joel le impide vivir el aquí y ahora), en el egocentrismo y la arrogancia, fuente de todo tipo de conflictos y malentendidos entre ellos y el resto de los habitantes de Cicely. Su capacidad para cambiar pese a todo es lo que los salva.


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